Mantón de Manila blanco
Nuestros mantones de Manila blancos a la venta son de una gran elegancia, y combinan flecos negros o de diferentes colores como el dorado o el plateado, y están bordados en colores o un solo tono, según existencias.
Como ocurre con los mantones negros, los mantones blancos son piezas muy versátiles que funcionan como lienzo ideal para cualquier paleta de colores y cualquier ocasión, elevando cualquier look aportándole luminosidad al momento.
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Pañuelo de seda estampado cerámica arbol tricolor
Rango de precios: desde 35,00€ hasta 80,00€ IVA incluido -

Pañuelo de seda estampado cerámica coronas tricolor
Rango de precios: desde 35,00€ hasta 80,00€ IVA incluido -

Pañuelo de tacto seda estampado cerámica dragón
23,00€ IVA incluido -

Pañuelo de tacto seda estampado cerámica retratos
23,00€ IVA incluido -

Pañuelo de tacto seda estampado cerámica acanto
23,00€ IVA incluido
El color de la pureza, la solemnidad y la distinción social
Los mantones de Manila blancos fueron unos de los primeros que se empezaron a bordar en la región de Guangzhou, en China, de donde son originarios, aunque no eran blancos puros sino más bien rotos, crema o beige, porque ese era el color de la seda sin teñir. Cuando llegaron a Europa, se convirtieron en los preferidos para ocasiones ceremoniales o actos oficiales, ya que el blanco representaba un estatus social elevado y un gusto refinado. Además, la complejidad técnica de bordar sobre un color tan claro, donde cada imperfección puede ser visible, hacía todavía más exclusiva a esta pieza, que llegaba a tener precios muy elevados que sólo las clases más pudientes se podían permitir.
¿Con qué combinar nuestro mantón de Manila blanco?
Los mantones blancos suelen ser un complemento iluminador en un conjunto. Algunos de los más codiciados, los blancos con bordados dorados, crean combinaciones espectaculares con vestidos azul marino, rojos vibrantes o verdes bosque, y combinados con negro dan una sofisticación atemporal. Los que tienen bordados plateados son el aliado ideal del gris perla para una monocromía moderna, del lila, del azul celeste o del rosa empolvado. Los mantones blancos con bordados multicolor adquieren aún mayor protagonismo, por lo que requieren bases más neutras como el negro, el taupe o el beige: de esta forma, todas las miradas se dirigen sin interferencias visuales a donde está previsto, que es a la riqueza cromática del bordado.
El blanco tiene la capacidad que no tiene otro color: actuar como marco puro que realza los colores intensos y equilibra patrones complejos, y por eso los accesorios deben coordinarse con los bordados y no con la tela, para mantener la coherencia.
