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Mantón de Manila rojo

Nuestros mantones de Manila rojos a la venta van desde el clásico carmesí hasta el teja, el coral, el granate o el vino, según existencias. Los encontrarás con bordados y flecos en blanco, en beige, en plata y mucho más.

Un color con gran simbolismo en China y España

Los mantones de Manila son originarios de China (se llamaban de Manila por la parada que hacía el Galeón en esta ciudad), y en esta cultura milenaria el rojo es el color más auspicioso. Simboliza la felicidad, la prosperidad, la buena suerte y la celebración, de forma que se usa de forma generalizada en bodas y otras festividades, entre ellas el año nuevo chino. Incluso las novias visten tradicionalmente de rojo. En España, donde ya se podían ver mantones rojos en el siglo XIX, este color es apreciado por su dinamismo, su dramatismo y su gran impacto visual, apreciado especialmente en los espectáculos de flamenco, en los que a menudo se compara la forma de manipular el mantón a la del capote de un torero, en una expresión dramática de pasión, fuerza y energía. Esta doble función, como prenda de vestir y como accesorio teatral, es única del mantón y le permite encarnar como nada la identidad española, y en la época isabelina caracterizada por ser gris y apagada, esto representó una revolución cultural y urbana.

¿Por qué un mantón de Manila rojo?

Los mantones rojos transmiten un gran significado emocional, como eventos de gran pasión. Es un color que mantiene su carga simbólica de poderío femenino y elegancia decidida, convirtiéndose en una elección de mujeres con gran personalidad.

¿Con qué combinar nuestro mantón de Manila rojo?

Los mantones rojos ofrecen posibilidades estéticas que van desde la elegancia clásica hasta la modernidad audaz, dependiendo del tono y el conjunto elegido. Un mantón de rojo intenso como el carmesí combina espectacularmente con vestidos negros o blancos según si la gala es nocturna o diurna, mientras que los borgoña o granates funcionan muy bien con tonos champagne para lujo discreto, azul marino para una elegancia institucional, o incluso beige rosado para un look más cálido otoñal. Los tonos coral o salmón se complementan muy bien con blancos rotos o taupes para un look más mediterráneo o natural.

La clave con los rojos está en controlar su potencia innata: sus versiones más intensas requieren bases neutras para equilibrar, mientras que los más suaves permiten más libertad cromática, teniendo siempre presente que el rojo transmite energía y pasión y que ningún otro color restará ese significado al mantón.

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